Dialogo y relacion afectiva en la infancia

Dialogo y relación afectiva en la infancia

A lo largo de su desarrollo los niños construyen modelos que representan y clasifican la realidad  de las personas que los rodean y de ellos mismos. Según la interacción y a partir de ella, los niños edifican su modelo de la relación de apego, incluye suposiciones, más bien creencias, y 


emociones sobre la disponibilidad de la figura de apego (normalmente la madre) y sobre la capacidad de sí mismo para proteger el afecto y lo que le aporta.

En la relación de apego lo más sobresaliente del patrón mental

que se hace el niño es la disponibilidad y eficacia que intuye como incondicional, sobre todo cuando se la necesita. La persona sobre la cual, el niño crea el mayor apego, es la que siempre encuentra a su llamada, sea esta de cualquier clase; 



según van creciendo, algunos niños se hacen posesivos con esta persona  llegando en algunos casos a no querer ''compartir'' con nadie a su protector tanto en el terreno emocional como en otros.

 

Estos sentimientos generados en la infancia suelen permanecer relativamente estables según sean las vivencias, constituyen casi siempre, las bases de sobre las que se asientan posteriores relaciones afectivas.

 

Según muchos psicólogos la forma de vivir la interrelación de apego condiciona el modelo de las futuras relaciones. Niños criados con amor y afecto tendrán mayor autoestima y se abrirán más en las relaciones futuras, por el contrario, los niños sin este afecto serán más desconfiados en las relaciones.

Aunque no todo es al cien por cien, la importancia del afecto en la infancia a nadie le suena a raro. Es importante no perder la paciencia e intentar ser además de cariñosos, dialogantes. El dialogo es importante y hacer que lo comprendan es preciso. Lo que se vive se aprende. El dialogo es una base sobre la que probablemente, se desarrolla la comprensión para cualquier aspecto o situación con la que en un futuro pueda no coincidir. La imposición siempre resultará negativa y puede manifestar como resultado llegar a ser una persona dominante incluso intransigente.  Conseguir desde pequeños que comprendan las cosas es una tarea que necesita de paciencia pero el amor que los padres les tienen a sus hijos la hace más fácil de lo que uno se imagina. 

Hacer comprender a un niño, tal vez aún pequeño, que su mamá lo quiere igual que al hermanito recién llegado es un tema de amplios matices; lo primero son las conversaciones, va a escuchar atentamente pues el tema seguramente le interesará.  Seguir unas pautas afectivas donde no se sienta desestimado, hacerle colaborar en el cuidado del bebé sujetando el biberón, trayendo los pañales… Debe sentir que él también cuida del bebé porque es parte de la unidad, está dentro de ella y no se siente fuera en los afectos, lo cual creará lazos entre él y su hermanito.