Pensar con su cabeza

Pensar con su cabeza

Enseñadles a pensar con su propia cabeza


A qué llamamos pensar? Pensar es la capacidad por medio de la inteligencia de analizar y comprender  un conjunto de elementos y circunstancias físicas, culturales, económicas, sociales, etc., que rodean a las personas. Todos los seres humanos nacemos con esta

Pensar con su cabeza

facultad. Sin embargo, algunas personas llegadas a la madurez, no saben resolver ninguna dificultad ni enfrentarse solos a ningún disgusto y contrariedad o adversidad. Es probable no hayan recibido una enseñanza de pensar cómo resolver… siempre eran mamá o papá o ambos, los que solucionaban los contratiempos...

Problemas con un compañero de clase? Allí que iba mamá a hablar con la maestra y solucionar el disgusto de su hijito. 

Ojo! No estoy diciendo que no vayan o que esté mal hacerlo; lo que intento decir es que primero debemos decirle a nuestro hijo/hija que intente hablar con su compañero para resolver las diferencias.

Debemos enseñarle haciéndole preguntas, por ejemplo: y tú qué vas a hacer? Tú qué piensas que le puede pasar a tu compañero para que se porte así contigo? Animarle a pensar en todos los aspectos. Es importante que aprendan a diferenciar entre una posible verdad y una posible mentira; esto puede suceder incluso en algunos libros, por 


ejemplo, en España todos los que estudiábamos historia en determinado momento, podemos decir, que no sabíamos historia sino más bien, sabíamos la historia de quien la manipulaba. Las noticias, las películas de suspense, todo sirve para animar a pensar, hacer reflexiones y llegar a una conclusión propia.

Hoy por hoy, desgraciadamente, hay muchos intereses que manipulan la realidad. Es conveniente enseñar a nuestros hijos a no dejar que manipulen/jueguen con su mente y vayan aprendiendo a formarse juicios a relacionar las ideas  pros y contras, para llegar a una deducción propia.

Mi sobrina, empezó con un juego que llamaba ¿será verdad o no será? Inventaba una situación o cambiaba la historia de un cuento, por ejemplo, diciéndole a su hijo de cinco años: ''Mira, mira, el cielo está rosa''. El niño miraba rápidamente hacia arriba y la madre le explicaba que había perdido el juego pues no debería haber mirado ya que no es posible un cielo color rosa… La próxima vez, seguro se ríe y responde ''eso no puede ser mama!!'' Comenta mi sobrina sonriendo.

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